viernes, 18 de marzo de 2016


Fábulas de León Sigúenza


 EL RATÓN CON CASCABEL



Acordaron un día los ratones
Tener un centinela que avisara
Cuando el Gato de casa se acercara
A la bodega de sus provisiones,
La cual era por cierto la despensa.
Un Ratoncillo joven fue nombrado
Y como era avisado,
Queriendo mantener la recompensa
Con que se premia el concienzudo oficio,
Tuvo una idea de feliz destello:
Dispuso atarse un cascabel al cuello
El cual haría el singular servicio
De un timbre que no atrasa
Puesto que al huir sin duda sonaría
Y luego alarmaría
A todos los Ratones de la casa.
Y la dicha ocurrencia peregrina
De aquel timbre de alarma sin alambre
Dio tan buen resultado en la cocina
Que el pobre gato se moría de hambre.
Pero en un largo y caviloso día
Dispuso el gato perseguir el ruido,
Abrió los ojos, agudizó el oído
Y averiguó la audaz superchería.
Forma su plan. Se esconde con cautela
Y después de dos días de paciencia
Se merendó al astuto, al centinela
Que tuvo la ocurrencia
De atarse cascabel tan novelero.
Ninguno se dio cuenta
Del sangriento suceso carnicero
Y como no escuchasen más el ruido
Los otros ratoncitos, muy confiados,
Salieron luego por distintos lados
Con bastante descuido.
Esto esperaba el Gato remilgado
Y comenzó al instante la matanza
Como justa venganza
De los largos ayunos que pasaba.
Cuando la inexperiencia marca el paso
De una cualquiera empresa delicada,
Al final se verá desorientada
Marchando sin remedio hacia el fracaso.

Cubismo/sin color

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